Para mí es un placer poder escribir sobre esos libros que si se denominan clásicos es porque son muy modernos. Por eso cuento sobre ellos y su actual vigencia en esta cuidada publicación que viene desde Alicante. Y qué mejor comienzo que con una de las grandes novelas de todos los tiempos.
domingo, 24 de agosto de 2014
martes, 5 de agosto de 2014
LÍMITE 999 PALABRAS
Uno de mis relatos- El cuento del futuro- fue seleccionado para la antología que conforma este ejemplar que ha salido ya a la venta publicado por la Editorial Letradepalo. Tras la II edición del concurso de microrrelatos y la posterior elección de su título por el público, se eligieron un número de ellos para este nuevo libro. Al final ganó el de 999 palabras. Ésta es una extensión amediocamino porque ni son relatos brevísimos ni son extensos. Dan de sí como para adentrarse en sus personajes y en los acontecimientos que viven -o sufren viviendo- pero no se alargan excesivamente porque no están hechos de chicle, sino de palabras y tienen un límite: 999. Así es.
Os dejo un extracto, por si queréis saber cual el el cuento del futuro.
EL CUENTO DEL FUTURO
Por ©Juan Maíllo
Yo para lo que sirvo es
para inventar cosas. Desde niño mostré y agobié a toda mi familia con mis, a
veces estúpidas y a veces no tanto, creaciones. Así crecí más a lo alto que a
lo ancho, por suerte, y mis padres me dieron una educación encaminada a la
creación. Imaginar, inventar. ¿Hay algo más interesante que eso en este
planeta? Bueno hay una cosa pero no la voy a decir. Esas son mis dos aficiones preferidas:
la que he dicho y la que no. Un buen día se me ocurrió que se podían mandar
mensajes breves a través de los teléfonos. ¿Quién no ha mandado o leído uno
alguna vez? Que levante la mano quien no. Hasta tal punto se ha hecho famosa
esta aplicación que si uno se va a dar tranquilamente un paseo por ahí, me
atrevo a decir a cualquiera hora del día, serían innumerables personas las que
vemos mirando sólo su pantalla del móvil hagan lo que hagan en ese momento:
andar, esperar el autobús o a alguien,
beber en el bar, etc. etc. ¿Pero la gente
qué se dice? Me gustaría saberlo. Se puede elucubrar e imaginar pero
nunca se sabrá a ciencia cierta qué se están mensajeando porque es imposible
entrar en la mente de los demás. Esa fue una de mis inquietudes a la hora de
crear mi nueva aplicación: Prevenir e incluso planificar lo que se escribiera en
los mensajes para el futuro. Con esta idea creé lo más novedoso hasta ahora en
el terreno de la mensajería móvil: el cuento del futuro. ¿en qué consiste eso?
Lo explico (...)
Os dejo el enlace a la editorial alicantina. Gracias por leerme. Regalo de un ejemplar al mejor comentario dejado en este blog. Fecha límite de recepción: 30/9/14
domingo, 3 de agosto de 2014
En la VII Velada Poética organizada por el Foro de la Palabra de Trigueros- Huelva
MELANCOLÍA
Siento melancolía al recordar que el pasado 1 de Agosto asistí a una conmemoración de los cien años de la primera edición de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez y me pude deleitar con un patio del casino de Trigueros en el que las palabras de L.M. de la Prada de la Fundación Juan R. Jiménez, las lecturas improvisadas de Platero por los allí asistentes, la profunda poesía de Santiago Pablo Romero, la experimentada voz flamenca de María Custodio y al toque, Nico, la audaz fusión de Dani y Migue H. y una calurosa acogida, fueron generosamente portadores del espíritu de esta obra que siempre recordaré leyéndola en las calurosas siestas cordobesas cuando disfrutaba de mis vacaciones escolares. Un amigo me preguntó por aquellos años, que yo estaba en el instituto: ¿No has leído Platero y yo? y se sorprendió ante mi negativa. Entonces me lo prestó y leí todos sus capítulos. Allí se leyeron muchos, pero el que dejó más huella en mí -entonces y esa noche- fue el títulado Melancolía, en el que el poeta moguereño recuerda a su amado burrito a los pies de su sepultura. Aquella noche recordamos todos a Platero y lo sentimos vivo porque no solo había allí un burrito presente y atado a una de las cancelas del señorial patio, sino porque nos dimos cuenta que Platero está más vivo que nunca porque esa es la virtud de las obras clásicas. Que nunca mueren como nunca muere la poesía. Quizás se llamen clásicas porque en su interior incluyen ese misterioso elemento: la poesía o también quizás porque nos hacen sentir melancolía. Puede.
Os podéis deleitar con el video que amablemente y con cariño -lo cual es superimportante- elaboró Santiago Pablo Romero
http://www.youtube.com/watch?v=z036qefxjNI
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=747650251938401&set=gm.643057875789718&type=1
Siento melancolía al recordar que el pasado 1 de Agosto asistí a una conmemoración de los cien años de la primera edición de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez y me pude deleitar con un patio del casino de Trigueros en el que las palabras de L.M. de la Prada de la Fundación Juan R. Jiménez, las lecturas improvisadas de Platero por los allí asistentes, la profunda poesía de Santiago Pablo Romero, la experimentada voz flamenca de María Custodio y al toque, Nico, la audaz fusión de Dani y Migue H. y una calurosa acogida, fueron generosamente portadores del espíritu de esta obra que siempre recordaré leyéndola en las calurosas siestas cordobesas cuando disfrutaba de mis vacaciones escolares. Un amigo me preguntó por aquellos años, que yo estaba en el instituto: ¿No has leído Platero y yo? y se sorprendió ante mi negativa. Entonces me lo prestó y leí todos sus capítulos. Allí se leyeron muchos, pero el que dejó más huella en mí -entonces y esa noche- fue el títulado Melancolía, en el que el poeta moguereño recuerda a su amado burrito a los pies de su sepultura. Aquella noche recordamos todos a Platero y lo sentimos vivo porque no solo había allí un burrito presente y atado a una de las cancelas del señorial patio, sino porque nos dimos cuenta que Platero está más vivo que nunca porque esa es la virtud de las obras clásicas. Que nunca mueren como nunca muere la poesía. Quizás se llamen clásicas porque en su interior incluyen ese misterioso elemento: la poesía o también quizás porque nos hacen sentir melancolía. Puede.
Os podéis deleitar con el video que amablemente y con cariño -lo cual es superimportante- elaboró Santiago Pablo Romero
http://www.youtube.com/watch?v=z036qefxjNI
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=747650251938401&set=gm.643057875789718&type=1
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