MELANCOLÍA
Siento melancolía al recordar que el pasado 1 de Agosto asistí a una conmemoración de los cien años de la primera edición de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez y me pude deleitar con un patio del casino de Trigueros en el que las palabras de L.M. de la Prada de la Fundación Juan R. Jiménez, las lecturas improvisadas de Platero por los allí asistentes, la profunda poesía de Santiago Pablo Romero, la experimentada voz flamenca de María Custodio y al toque, Nico, la audaz fusión de Dani y Migue H. y una calurosa acogida, fueron generosamente portadores del espíritu de esta obra que siempre recordaré leyéndola en las calurosas siestas cordobesas cuando disfrutaba de mis vacaciones escolares. Un amigo me preguntó por aquellos años, que yo estaba en el instituto: ¿No has leído Platero y yo? y se sorprendió ante mi negativa. Entonces me lo prestó y leí todos sus capítulos. Allí se leyeron muchos, pero el que dejó más huella en mí -entonces y esa noche- fue el títulado Melancolía, en el que el poeta moguereño recuerda a su amado burrito a los pies de su sepultura. Aquella noche recordamos todos a Platero y lo sentimos vivo porque no solo había allí un burrito presente y atado a una de las cancelas del señorial patio, sino porque nos dimos cuenta que Platero está más vivo que nunca porque esa es la virtud de las obras clásicas. Que nunca mueren como nunca muere la poesía. Quizás se llamen clásicas porque en su interior incluyen ese misterioso elemento: la poesía o también quizás porque nos hacen sentir melancolía. Puede.
Os podéis deleitar con el video que amablemente y con cariño -lo cual es superimportante- elaboró Santiago Pablo Romero
http://www.youtube.com/watch?v=z036qefxjNI
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=747650251938401&set=gm.643057875789718&type=1
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