viernes, 27 de diciembre de 2013
Diccionario íntimo: ¿Por qué escribo?
Muy simple: porque me da la gana y escribo, hasta ahora y no sé si hasta nunca, lo que quiero. Me pueden venir críticos de tres o de uno al cuarto.Que lo que escribo es una porquería. Que no dice nada. Pero ¿sabéis que pienso? que me da absolutamente igual. Se escribe porque no se tiene más remedio y porque si no te puede explotar dentro.
martes, 24 de diciembre de 2013
Diccionario íntimo: Navidad
Navidad: Sustantivo poco común (porque tan solo se celebra una vez al año) que existe porque el ser humano necesita a todas luces tener unos días en los que vea a sus semejantes como eso precisamente y darse cuenta de que todos tenemos el mismo origen: el polvo de las estrellas que cayeron en la tierra hace millones de años.
sábado, 21 de diciembre de 2013
400 PALABRAS, UNA FICCIÓN. PVP 11, 95 (gastos envío incluidos)
400 PALABRAS, UNA FICCIÓN
Relato seleccionado "El ascensor eterno". Juan Maílllo
¿Qué es más importante la cantidad o la calidad?
Compilación de relatos cuyos nexos comunes son la calidad por una parte y la cantidad (no más de 400 términos) por otra. Lenguaje ajustable a la imaginación como un pantalón de lycra lo hace a la tersura de una pierna. 400 palabras no dieron para una novela, no. Dieron para mucho más. Surgieron un buen número de piezas de ficción donde la palabra sugerir se erigió como estandarte. Se trata de sugerir, sugerir y cuando no haya otra cosa mejor que hacer seguir sugiriendo. Historias oníricas o reales, de amor o desamor, de ternura o desprecio, de entrega o egoísmo. Da igual. Tan solo se trata de que quien lo lea dé rienda suelta a su imaginación. (Contáctame: juanmaillo3@gmail.com)
Relato seleccionado "El ascensor eterno". Juan Maílllo
¿Qué es más importante la cantidad o la calidad?
Compilación de relatos cuyos nexos comunes son la calidad por una parte y la cantidad (no más de 400 términos) por otra. Lenguaje ajustable a la imaginación como un pantalón de lycra lo hace a la tersura de una pierna. 400 palabras no dieron para una novela, no. Dieron para mucho más. Surgieron un buen número de piezas de ficción donde la palabra sugerir se erigió como estandarte. Se trata de sugerir, sugerir y cuando no haya otra cosa mejor que hacer seguir sugiriendo. Historias oníricas o reales, de amor o desamor, de ternura o desprecio, de entrega o egoísmo. Da igual. Tan solo se trata de que quien lo lea dé rienda suelta a su imaginación. (Contáctame: juanmaillo3@gmail.com)
viernes, 13 de diciembre de 2013
Más Van Gogh que ayer
Eso que no impide que tenga una terrible necesidad de –pronunciaré la palabra- religión. Entonces salgo en medio de la noche a pintar las estrellas.
Vincent Van Gogh en una carta a su hermano.
Hoy me siento más Van Gogh que ayer,
porque creo que no vendo ni un libro
y lo peor de todo,
no tengo ni un solo hermano que me compre uno.
Hoy me siento más Van Gogh que ayer,
porque comprendo perfectamente la dificultad del aspirante a escritor.
Pero he de decir algo en defensa mía:
¡Me da igual!
Porque lo mismo que el que se enamora,
no tengo la culpa que desde joven
me gustara hacerlo,
que sintiera la necesidad de contar cosas,
aunque calladamente o en silencio.
Aunque las guardara en papelitos que probablemente nadie vería, ni yo mismo, aunque escribiera solo para mis propias neuronas y oídos.
Porque por diversos motivos nunca tuve el tiempo necesario para hacerlo.
Me sentía frustrado al leer a Coleridge o Shelley y no poder saber qué se siente en las profundidades del pozo de la imaginación, por esa falta de tiempo
Sí. Hoy me siento más Van Gogh que ayer y menos que mañana.
Pero me da igual.
Porque escribir es sacar de dentro lo que no tiene más remedio,
como la ballena o el delfín,
tienen que salir a la superficie.
Porque si uno no escribe no vive
y todo lo que se guarda le explota dentro.
Porque si uno no lo hace no continua viviendo.
Porque escribir no es un pasatiempo.
Escribir es una necesidad,
como respirar.
Por eso me da igual.
Sí. Me siento más Van Gogh que ayer y probablemente menos que mañana.
Por eso en algún momento contemplo su cuadro y me doy cuenta que
Para mí escribir es gritar en silencio
en una noche estrellada:
Lo que siento no me lo voy a guardar dentro.
Vincent Van Gogh en una carta a su hermano.
Hoy me siento más Van Gogh que ayer,
porque creo que no vendo ni un libro
y lo peor de todo,
no tengo ni un solo hermano que me compre uno.
Hoy me siento más Van Gogh que ayer,
porque comprendo perfectamente la dificultad del aspirante a escritor.
Pero he de decir algo en defensa mía:
¡Me da igual!
Porque lo mismo que el que se enamora,
no tengo la culpa que desde joven
me gustara hacerlo,
que sintiera la necesidad de contar cosas,
aunque calladamente o en silencio.
Aunque las guardara en papelitos que probablemente nadie vería, ni yo mismo, aunque escribiera solo para mis propias neuronas y oídos.
Porque por diversos motivos nunca tuve el tiempo necesario para hacerlo.
Me sentía frustrado al leer a Coleridge o Shelley y no poder saber qué se siente en las profundidades del pozo de la imaginación, por esa falta de tiempo
Sí. Hoy me siento más Van Gogh que ayer y menos que mañana.
Pero me da igual.
Porque escribir es sacar de dentro lo que no tiene más remedio,
como la ballena o el delfín,
tienen que salir a la superficie.
Porque si uno no escribe no vive
y todo lo que se guarda le explota dentro.
Porque si uno no lo hace no continua viviendo.
Porque escribir no es un pasatiempo.
Escribir es una necesidad,
como respirar.
Por eso me da igual.
Sí. Me siento más Van Gogh que ayer y probablemente menos que mañana.
Por eso en algún momento contemplo su cuadro y me doy cuenta que
Para mí escribir es gritar en silencio
en una noche estrellada:
Lo que siento no me lo voy a guardar dentro.
domingo, 8 de diciembre de 2013
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