Si fuera otra hora a la que te viera pasar. Si fuera otra edad la que tuvieras. Si fuera otra belleza la que mostraras y no esas formas perfectas. Si en lugar de ni dignarte a mirarme a la cara, me dejaras acercarme y pudiéramos vernos de frente. Entonces no serías esa imagen inalcanzable que todas las mañanas me encuentro. Entonces no serías ese espejismo doloroso que me engaña y me aleja de la realidad. Porque tengo sed. Mucha sed de tus formas.
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